San Bonifacio, obispo y mártir
Se llamaba Winfrido y nació hacia el año 675 en el sur de Inglaterra. Se hizo monje benedictino y fue un maestro respetado, pero pasados los cuarenta decidió ir a evangelizar a los pueblos germanos, de donde procedían sus antepasados. El papa Gregorio II le dio el nombre de Bonifacio.
Recorrió durante décadas lo que hoy es Alemania. La tradición recuerda que taló un enorme roble consagrado al dios Donar, en Geismar, para mostrar que aquel dios no tenía poder. Fundó diócesis y monasterios, como el de Fulda, y fue arzobispo de Maguncia. Por eso se le llama «el apóstol de Alemania».
Ya anciano volvió a Frisia, donde había empezado. Allí, cerca de Dokkum, fue asesinado con varios compañeros en el año 754. Está enterrado en Fulda.
Para rezar: Pide por la fe en Europa, para que vuelva a encontrar a Cristo.