San Moisés, profeta
Moisés nació en Egipto cuando los hebreos eran esclavos. Salvado de las aguas del Nilo en una cesta, creció en la corte del faraón. Ya adulto, huyó al desierto, y allí, en una zarza que ardía sin consumirse, Dios le reveló su nombre: «Yo soy el que soy» (Ex 3,14), y lo envió a liberar a su pueblo.
Él se resistió, se sentía torpe de palabra. Pero obedeció. Sacó a Israel de Egipto, cruzó el mar y en el monte Sinaí recibió de Dios los diez mandamientos, la alianza que convirtió a unas tribus de esclavos en el pueblo de Dios.
Durante cuarenta años guio por el desierto a un pueblo que se quejaba sin parar, e intercedió por él una y otra vez. Murió en el monte Nebo, viendo de lejos la tierra prometida en la que no llegó a entrar. En la Transfiguración aparece hablando con Jesús.
Para rezar: Relee despacio los diez mandamientos y pregúntate cuál necesitas cuidar más esta semana.